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No se le pueden negar aciertos a “Maestra”, de L.S. Hilton: una trama con giros, intriga, asesinatos, falsificaciones, sexo…(algo jamesboniana, como se ha dicho en algún sitio). En cualquier caso, al comentar la obra es inevitable mencionar dos aspectos: el atractivo que los ambientes de subastas y arte en los que se desarrolla tienen para el lector; y los encuentros sexuales sumamente explícitos que la protagonista, y algún otro personaje, mantiene a lo largo de la trama.
Además de esos lugares comunes a todos los comentarios sobre la novela, es necesario destacar la personalidad de la protagonista: Judith Rashleigh. Experta en arte y contratada de bajo nivel en una agencia de subastas de arte. Una mujer que va de menos a más, gozando de lo que hoy se define por empoderamiento (término casi exclusivamente aplicado hoy a la mujer), y a quien podríamos definir, en nuestro caso, como una mujer independiente, consciente de sí misma, dueña de sus decisiones y sin ambages a la hora de llevar a término sus intenciones. Deviene Rashleigh en personaje frío y poco empático, apelativos que manejaríamos con menos contundencia si se tratase de un hombre. Sin embargo, en ningún momento se hace antipático, simplemente algunas líneas morales que traspasa son difíciles de aceptar, más aún según corren las páginas y la espiral de acontecimientos crece, y no me refiero al sexo, ya que, de transgredir, es la autora la que lo hace, no la protagonista,
El ambiente artístico, mejor dicho de subastas, peritos y marchantes, es, evidentemente, un marco muy atractivo para el lector. Un mundo en teoría visible y promocionado que, como es de prever, posee un submundo oscuro y poco presentable mucho, muchísimo, mayor. La autora, al parecer conocedora de ese mundo, nos traslada con facilidad a él. Son anecdóticas, pero generarán curiosidad al lector, las obras de arte y autores/as que Hilton introduce, siendo reales tanto en lo que a su existencia se refiere como a los detalles que de ellos se mencionan.
El sexo explícito es uno de los elementos más comentados de esta novela. Se trata simplemente de elementos narrados sin mayor tapujo. Los amantes, en vez de cerrar la puerta de su habitación y sonar el despertador al día siguiente, son mostrados por la autora con todo detalle, simplemente no hay elipsis, como la hay en la mayor parte de las novelas. Si el sexo lo usa Hilton para mostrar el control de las situaciones que, en cualquier caso, posee la protagonista, o para unirse a la moda actual de novelas “eróticas” es difícil de saber. En cualquier caso, no creo que le aporte un mayor número de lectores, ya que no es, en absoluto, una novela erótica. En cualquier caso, el que quiera prescindir de estas páginas, por pudor, estrechez, prisa… no tiene más que pasarlas, con saber que ha habido o va a haber sexo es suficiente para la trama.
De lectura amena, directa y rápida es una novela agradable de leer, similar en algunos planteamientos a la película Elle (Verhoeven, 2016). Las mujeres empoderadas, parecen de moda, en la ficción al menos. No parece difícil la adaptación de la novela a guión cinematográfica, ya en producción. La obra, en suma, presenta muchas aristas y caras sobre las que discutir, analizar o pensar si se quiere; o, simplemente, se puede disfrutar de una trama bien construida.